Travelling makes us happy

S. Gil, una de nuestras profesoras y viajera incansable, nos ha hecho llegar hoy este artículo de Bright Side y queremos compartirlo con vosotros. Resulta que viajar nos hace mucho más felices que cualquier objeto que podamos comprar. ¡Seguid leyendo y descubrid por qué!

It turns out that traveling makes us far happier than any material wealth ever does. (Jimmy Tran / Shutterstock)

It turns out that traveling makes us far happier than any material wealth ever does. (Jimmy Tran / Shutterstock)

It turns out that travelling makes us far happier than any material wealth ever does

Why do we head for the shops with such determination as soon as we have money in our wallets? With every new purchase we feel a little happier, but a few days later that satisfaction is often gone without a trace. We at Bright Side decided it was time to get to grips with this problem once and for all, and to make sense of how we can all find true happiness.

It turns out that the main impediment to happiness is adaptation. As soon as something we’ve bought becomes ordinary and unexciting, the level of life satisfaction we feel falls, and we’re forced to search around for the next purchase. This process is repeated again and again.

However, research carried out at Cornell University has found a way to break this damaging cycle. Psychology professor Thomas Gilovich has shown that we experience the same increase in happiness when we buy something we want and when we go travelling. But — and here’s the most important point — the amount of happiness we derive from our purchase falls over time, whereas the memories of our travelling experience continue to supply us with happiness hormones for much longer.

Going to various kinds of unusual events, going on trips, learning new skills, even extreme sport — all of these are an ideal source of happiness for each and every one of us. A new device or even a new car will eventually become just another ordinary object we own, or will otherwise become old and outdated. Every new memory, on the other hand, becomes a real source of joy that stays with us for our whole lives.

Fuente: Bright Side

¿Queréis saber más sobre este tema? Os recomendamos el artículo The Science Of Why You Should Spend Your Money On Experiences, Not Things, de Jay Cassano.

The Nine Parts of Speech

Manuscrito de The Nine Parts of Speech, redactado por Green Baker alrededor de 1865 / American Antiquarian Society

Manuscrito de ‘The Nine Parts of Speech’, redactado por Green Baker alrededor de 1865 / American Antiquarian Society

Los poemas son recursos mnemotécnicos muy habituales y muy útiles. The Nine Parts of Speech es un ejemplo de poema mnemotécnico que puede ayudarnos a recordar las categorías gramaticales.

La muestra más antigua que hemos encontrado es un manuscrito de alrededor de 1865, redactado por Green Baker. Baker fue un estudiante de las Freedmen’s Schools, escuelas para antiguos esclavos fundadas en Estados Unidos durante y después de la Guerra de Secesión (1861-1865).

Existen varias versiones de este poema pero hemos decidido compartir la más antigua. Podéis ver otras versiones pinchando aquí.

A pleasant way to learn Grammar

Three little words you often see,

Are articles – a, an, and the.

 A noun’s the name of anything

As school, garden, hoop, or swing.

 An adjective tells the kind of noun –

Great, small, pretty, white, or brown.

 Instead of nouns the pronouns stand –

Her head, his face, your arm, my hand.

 Verbs tell of something to be done,

To read, sing, jump, or run.

 How things are done the adverbs tell,

As slowly, quickly, ill, or well.

 Conjunctions join words together,

As men and boys*, wind or weather.

 The prepositions stand before

A noun, as in or through the door.

 The interjection shows surprise,

As ah! How pretty — Oh! How wise.

 The whole are called nine parts of speech,

Which reading, writing, speaking teach.

Fuente: American Antiquarian Society

* Propuesta de transcripción de M. Jaime (AIT Language School). Los conservadores de la American Antiquarian Society no pudieron esclarecer la palabra que escribió Baker, dejando un espacio vacío en su transcripción.

¿Qué os parece? Sólo falta ponerle un poco de música y ya tenemos una canción para aprender gramática de una forma un poco más divertida 🙂

Cabinas con corazón

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Cabinas con corazón

AprendeInglesToday Language School

La cabina telefónica roja, reproducida hasta la saciedad en forma de llavero, hucha o caja para galletas, es uno de los símbolos más conocidos de Gran Bretaña. Y aunque parezca que siempre hayan formado parte del paisaje urbano británico, las cabinas de teléfono rojas no existieron hasta 1926.

El primer modelo de cabina roja, llamado Kiosk no. 2  o, simplemente, K2, fue diseñado en 1924 por el prestigioso arquitecto Sir Giles Gilbert Scott. Scott fue el ganador de un concurso organizado con el fin de encontrar un diseño nuevo para las cabinas telefónicas. Al parecer, el modelo utilizado hasta entonces, el Kiosk no. 1, no gustaba demasiado.

Kiosk no. 1 mk 236 / The Telephone Box (www.the-telephone-box.co.uk)

Kiosk no. 1 mk 236 / The Telephone Box (www.the-telephone-box.co.uk)

Así pues, entre 1926 y 1935, se instalaron hasta 1.700 cabinas rojas, principalmente en Londres. En muchas otras zonas del país tuvieron que seguir utilizando el modelo K1, ya que no todas las poblaciones podían asumir el coste de las nuevas cabinas.

Los ejemplares de la cabina K2 que todavía existen (unos 200) se consideran un elemento tan importante del patrimonio nacional como puedan serlo los edificios históricos. Y aunque hace tiempo que dejaron de usarse para contener teléfonos, algunas cabinas todavía tienen una utilidad práctica, ya sea en forma de invernadero, biblioteca o incluso de cafería.

Jake Hollier, propietario de Jake's Coffee Shop, en Birmingham / BBC

Jake Hollier, propietario de Jake’s Coffee Box, en Birmingham / BBC

Pero desde hace un tiempo, en algunas poblaciones del país se están usando las antiguas cabinas telefónicas para alojar desfibriladores de acceso púbico, que pueden salvar la vida de aquellos que sufran una parada cardíaca fuera de un hospital.

Más recientemente, la iniciativa Never Miss a Beat se ha propuesto como objetivo promover la instalación de desfibriladores en las cabinas de Londres. Sólo en esta ciudad, alrededor de 10.000 personas sufrieron una parada cardíaca entre 2014 y 2015. La idea es aprovechar las ventajas del proyecto ‘Adopt a Kiosk’, creado por la Community HeartBeat Trust y la British Telecom, que permite la adquisición de las cabinas por el precio de una libra y la instalación de un desfibrilador.

Desfibrilador en una cabina de Barnstaple / North Devon Gazette

Desfibrilador en una cabina de Barnstaple / North Devon Gazette

¿Qué os parece esta idea? Puede que, a partir de ahora, todas las cabinas de teléfono rojas dejen de estar vacías para tener un corazón.

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